¿Cómo funciona la cloración salina?

27.02.2020

Los sistemas de cloración salina o electrolisis salina, mejoran la calidad, la transparencia y la desinfección del agua de la piscina a través de un circuito automático en el que no es necesario el uso de productos químicos.

Para que el sistema funcione, necesitamos agua y sal común (cloruro sódico). Para ello se añaden al agua de la piscina alrededor de 5 gramos por litro de sal (es decir 5kg por metro cúbico). Esta concentración de sal es muy reducida en comparación con el agua de mar (alrededor de 35g/l).

El equipo clorador, físicamente, consta de un circuito alimentador que proporciona corriente continua, conectado a un electrodo a través del cual circula el agua salada. Dicho electrodo está formado por placas paralelas. Una de las placas se conecta al polo positivo del alimentador, y la otra al polo negativo. La corriente eléctrica proporciona la energía para realizar un proceso electrolítico (electrólisis) que produce varias reacciones electroquímicas en cada polo, que separan los distintos elementos.

En el cátodo (polo negativo) se produce una reacción de reducción con formación de hidrógeno molecular (H2) e iones oxhidrilo (OH-). En el ánodo se producen dos reacciones de oxidación; por una parte procedente del agua, se produce oxígeno molecular (O2 gas), y procedente de la sal (cloruro de sodio o NaCl) cloro molecular (Cl2 gas).

Al salir del electrodo se unen los productos generados por cada electrodo, dichos elementos son: hidróxido de sodio, comúnmente llamado sosa (NaOH), hidrógeno (H) y cloro (Cl). Este cloro, en medio acuoso, produce ácido hipocloro (HClO), y ácido clorhídrico, también llamado cloruro de hidrógeno (HCl).

El ácido hipocloroso es el principal desinfectante que destruye bacterias, patógenos y algas. Además, también se producen ozono y oxidrilo radical durante la electrólisis, que también son desinfectantes. Lentamente, la sosa se neutraliza con el ácido clorídrico, volviendo a regenerarse la sal (cloruro de sodio) sin perder ningún producto.

Como conclusión, podemos deducir que las reacciones y los elementos que intervienen son distintos a un sistema de cloración mediante productos químicos. Sus propiedades también serán distintas.

Por Manuel Mayén y Eugenio Nieto